La experiencia de la primera edición reforzó la creencia de que Motostudent era un proyecto con mucho interés tanto a nivel docente para los estudiantes que participaban como a nivel investigador para los profesores y grupos de investigación que colaboraban. En la segunda edición, se identificaron las fortalezas y las debilidades de los equipos que participaron en la primera y se constituyó un único equipo llamado MS2 Uniovi y formado por catorce estudiantes, un piloto y el profesor Álvaro Noriega actuando como tutor.

Esta manera de actuar hizo que grandes empresas del sector, como Suzuki Motor Ibérica colaboraran como patrocinadores del nuevo equipo de la Universidad de Oviedo.

Fruto de esta forma de trabajar, se desarrollaron dos propuestas altamente innovadoras: un aerofreno de asistencia a la frenada y un retrovisor electrónico.

En esta edición, el equipo de la Universidad de Oviedo obtuvo el premio al mejor diseño y consiguió un octavo puesto final en la carrera.